Don Luis Perfetti (16/05/1924 – 14/02/2012)
Queremos honrar la memoria de un gran hombre de Dios. He aquí una reseña escrita por Marta Freille, ex presidente actual miembro del consejo administrativo de OM Argentina. “Conocí personalmente a don Luis Perfetti, cuando fui invitada a ser parte del Board de OM Argentina en 1997. Hasta entonces había escuchado de su servicio y testimonio como misionero de Cruzada Estudiantil. Me impactó su sencillez y claridad de pensamiento. “Don Luis, según nos narró en un retiro con el equipo de OM, estaba en México trabajando para Cruzada a fines de los años 70, cuando visitó el barco Doulos que se encontraba en ese país, participó de conferencias y a su regreso a Argentina comenzó con una reunión de oración (que continuó a lo largo de 40 años) en su casa en la cual participaban algunos jóvenes que habían estado embarcados, entre ellos Federico Bertuzzi, Mirta Marengo, Daniel Bianchi, quien más adelante se haría cargo del liderazgo de OM en Argentina. “Pero en esa reunión de oración por misiones que inició en su casa, participó hasta dos semanas antes de partir a la presencia del Señor. Fruto de esas reuniones donde se compartía la visión misionera, muchas personas obedecieron el llamado de salir a la obra misionera ya sea con OM, u otra agencia misionera, entre ellos sus hijos David, y Luis con su familia quienes están en el mundo árabe, su nieto Grabriel quien estuvo por 2 años en el barco Logos II. “Pero no sólo se dedicó a la oración, sino también al servicio práctico, ya que en los años 80 estuvo con su esposa sirviendo en Nyankunde, Zaire, aproximadamente 10 años. “A su regreso además de continuar con las reuniones de oración, se involucró en el proyecto El Buen Samaritano, llevando ayuda al interior del Chaco Argentino, lugar inhóspito y caluroso si los hay, proyectando la película Jesús en diversas comunidades. “Fue miembro del board de OM hasta su partida, hemos sido bendecidos con sus consejos, agradecemos al Señor por su vida, su testimonio y su ejemplo de humildad y de servicio, postergando su profesión de escribano en pos de la obra misionera. Su esposa Élida odontóloga sirviendo con su profesión, acompañándolo e impactando con su ejemplo a muchos. Dios bendiga la obra de sus manos, como leemos en Apocalipsis 14,13: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Si, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.” Marta Freille |